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¡PSST… HA PASADO!

AL BANO: ¡SU CORAZÓN SIGUE EN EL CAMPO!

El cantante se pone del lado de los agricultores. Detrás de sus palabras están sus raíces en Cellino San Marco, una promesa a su padre y un vínculo con la tierra que el éxito no rompió.

Al Bano sonriendo en una fotografía de archivo de 2014

Está el Al Bano que sube al escenario y al que reconocemos con una sola nota. Y está el Al Bano que habla de gasóleo, cosechas y cuentas que deben cuadrar. Son dos partes de una misma historia, que comenzó en Cellino San Marco, en una familia de agricultores, mucho antes de los discos y los aplausos.

«Nací campesino», recuerda en la entrevista a Chi publicada en internet el 28 de octubre. Hoy toma partido por los agricultores que atraviesan dificultades. Y lo que plantea nos concierne aunque nuestra experiencia del campo termine ante el puesto de fruta: quienes producen lo que comemos deben poder vivir de su trabajo.

Una promesa a su padre, Carmelo

Para comprender hasta qué punto es personal ese vínculo, hay que volver a una promesa. Al Bano cuenta que le dijo a su padre que le construiría una bodega. Carmelo, acostumbrado al duro trabajo del campo, respondió: «¡Sueños! ¡Sueños! ¡La realidad es dura!»

En 1973, la empresa se hizo realidad. Y una botella llevaba precisamente el nombre Don Carmelo. En el recuerdo que el cantante comparte en la web de las Tenute, su padre la sostiene con lágrimas en los ojos y reconoce, con una cariñosa broma en dialecto, la tenacidad de su hijo.

Un nombre en una etiqueta puede ser una decisión comercial. Aquí guarda también una historia entre padre e hijo: el muchacho que había prometido algo enorme y el progenitor que, por fin, puede tocarlo. Es el detalle que da profundidad a sus palabras de hoy. El campo, en la vida de Al Bano, tiene el rostro de alguien.

Las Tenute siguen en Cellino San Marco, en la provincia de Brindisi, entre viñedos, olivares y bosque. En su caso, volver a las raíces se convirtió en una actividad concreta, construida durante años junto a su carrera musical.

Milán, los primeros trabajos y aquella voz

Pero el camino para llegar allí pasa por una partida. Muy joven, Al Bano deja Puglia rumbo a Milán, con el deseo de seguir los pasos de Domenico Modugno. Antes de triunfar desempeña distintos trabajos para mantenerse; después llegan el contacto con el entorno del Clan de Celentano y el contrato con EMI.

En 1967, Nel sole lo lleva al gran éxito. Conociendo lo que vino después, es fácil contar aquellos comienzos como si todo estuviera escrito. Para el joven recién llegado a Milán, en cambio, el futuro todavía estaba por conquistar. También por eso resulta interesante su relación con casa: el lugar del que había partido siguió formando parte de su proyecto de vida.

¿Por qué la compra cuesta tanto y las cuentas del campo no cuadran?

En la entrevista, Al Bano señala el aumento de los gastos e invita a quienes toman decisiones políticas a conocer de cerca el trabajo agrícola. También reconoce su propia ventaja: la música le ha permitido sostener económicamente su vínculo con la tierra. Una posibilidad que muchos productores no tienen.

Conviene detenerse aquí: ante un tique elevado, es natural preguntarse cómo pueden tener dificultades también los agricultores. El precio que pagamos en la tienda y el que recibe quien produce son dos valores distintos. ISMEA los estudia por separado, distinguiendo origen, mayorista y minorista, y también registra los costes de los medios de producción.

La diferencia incluye etapas y servicios: transporte, conservación y distribución. Para comprender cuánto le queda a una explotación agrícola, también hay que considerar cuánto gasta en producir. El tique, por sí solo, no cuenta cuáles son sus ganancias. Es una distinción útil para tener presentes dos preocupaciones reales: la de las familias que hacen la compra y la de quienes trabajan en el campo.

Un futuro que se pueda elegir

Está también la cuestión de los jóvenes. Al Bano teme que las dificultades económicas los alejen de la agricultura. Es una preocupación expresada en la entrevista: merece atención sin convertirse en una sentencia sobre toda una generación.

Pedir a una chica o a un chico que continúe la actividad familiar significa hablar también de ingresos, inversiones y posibilidades de construir una vida. El vínculo con un lugar puede ser muy fuerte; elegir trabajar allí requiere perspectivas. Sucede en el campo, en un taller o en una pequeña empresa. La pasión se convierte en futuro cuando encuentra condiciones que le permiten durar.

Cuidar la tierra pasa por cuidar a las personas

Para quienes llevan la fe a la vida cotidiana, esta historia conecta con una llamada precisa. En el párrafo 129 de Laudato si’, el papa Francisco pide a las autoridades apoyo a los pequeños productores y a la diversificación de la producción. El cuidado de la creación incluye el trabajo y la posibilidad de que las comunidades sigan habitando y cultivando sus territorios.

En nuestros días también hay espacio para una atención concreta: conocer la procedencia de lo que compramos, hacer una pregunta al productor cuando tengamos ocasión y organizar la compra para desperdiciar menos. Cada una según sus posibilidades, sin convertir la cesta en un examen de virtud. Las respuestas económicas y políticas siguen siendo necesarias.

De Al Bano conocemos el sombrero, la voz y los estribillos que surgen en las fiestas familiares. En esta historia queda una imagen más pequeña: su padre con una botella en la mano. Quizá sea ahí donde el relato nos llega más cerca. Cuando cumplimos un sueño, a veces deseamos sobre todo poder enseñárselo a quien nos vio empezar.

Del campo a la mesa, la comida nos conecta. Para conocer dos formas concretas de compartirla, lee Un poco más de compra para quien lo necesita y AQUÍ TÚ ELIGES LA COMPRA. TAMBIÉN CUANDO NECESITAS AYUDA..

FUENTES Y LECTURAS

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