Todos los colores de la vida. Dios en el corazón.

¡HAZ EL BIEN!

Asociaciones reales, acciones prácticas y contactos oficiales.

Un juguete de encajar piezas de colores, imagen simbólica sin relación con una actividad concreta de ABIO

EN EL HOSPITAL, JUGAR TAMBIÉN ES ALGO SERIO.

En casa, dejar un juego a medias puede ser una pequeña molestia. En el hospital, empezar una partida o elegir un color puede ayudar a recuperar algo familiar. Entre pruebas, esperas y rutinas cambiadas, un niño sigue teniendo gustos, curiosidad y ganas de jugar, incluso cuando los adultos están llenos de preocupaciones.

LEE LA HISTORIA ↗
Un voluntario lava platos en un comedor solidario

ESTA NOCHE, LA CENA LLEGA SOBRE CUATRO RUEDAS.

Para muchos, decidir la cena significa abrir la nevera y decir que no hay nada, aunque algo haya. Para quien vive en la calle, la pregunta cambia: ¿dónde podré comer esta noche? Entre ambas escenas existe una distancia concreta. Una cocina sobre cuatro ruedas intenta atravesarla y llevar una comida allí donde una persona la está esperando.

LEE LA HISTORIA ↗
Una lavadora en una lavandería: fotografía de contexto, no de un centro de Sant’Egidio

UNA LAVADORA PUEDE CAMBIAR UN DÍA

La lavadora termina mientras haces otra cosa. Abres la puerta, recuperas el calcetín pegado al tambor y compruebas si esa mancha ha desaparecido. Es algo tan normal que puede parecer absurdo dedicarle un artículo.

LEE LA HISTORIA ↗
Mesa preparada para cuatro, fotografiada por Tomwsulcer. No es el Refettorio Ambrosiano.

EN EL REFETTORIO, PONER LA MESA TAMBIÉN ES ACOGER.

Un plato limpio, una silla preparada, alguien que sabe tu nombre. En casa hacemos esos gestos a menudo sin pensar. Sin embargo, pueden cambiar cómo se siente acogida una persona. En Milán el Refettorio Ambrosiano construye alrededor de la comida un proyecto donde también importan el espacio, la belleza y la relación con quien se sienta a la mesa.

LEE LA HISTORIA ↗
Teléfono antiguo fotografiado por Alexander Andrews. Imagen de contexto: no documenta equipos ni participantes de Viva gli Anziani!.

TE LLAMO SOLO PARA SABER CÓMO ESTÁS.

Abres los contactos para pedir algo. Una dirección, un documento, el nombre de aquella tienda. Después bajas un poco y encuentras a alguien con quien hace tiempo que no hablas. Piensas que deberías llamar. Enseguida buscas un motivo mejor, como si saber cómo está no bastara.

LEE LA HISTORIA ↗
Un cuaderno abierto con un lápiz, fotografía de Jan Kahánek. Imagen de contexto: no documenta una clase del Centro Astalli.

SABER QUÉ DECIR. CONSEGUIR POR FIN DECIRLO.

La frase te la sabes. La has preparado mientras esperabas. Después llega tu turno y las palabras dan una vuelta más larga: buscas un verbo, te equivocas en una terminación, temes que la otra persona pierda la paciencia. Lo que querías explicar era sencillo. Decirlo en una lengua que todavía aprendes no lo es en absoluto.

LEE LA HISTORIA ↗