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MATILDE, TU NOMBRE SIGUE PROTEGIENDO OTROS SUEÑOS

Dos años después de la muerte de la esquiadora, su familia sigue impulsando formación, investigación y seguridad en las pistas. Para acompañar a los jóvenes que, como ella, aman la nieve.

Pistas y montañas nevadas de Sestriere en una fotografía de archivo de 2020

En la oficina de Adolfo Lorenzi hay una gran imagen de su hija. Matilde sonríe, con el pelo movido por el viento. Su padre cuenta que encuentra allí, cada día, un «abrazo virtual». Un padre que sigue buscando una forma de abrazar a su hija.

El 29 de octubre de 2026 se cumplen dos años de la muerte de Matilde Lorenzi, fallecida a los diecinueve años tras una caída durante un entrenamiento en Val Senales. La Federación Italiana de Deportes de Invierno la recuerda con cariño y destaca el trabajo de la fundación que lleva su nombre. Un trabajo que merece conocerse de cerca: se trata de que otros jóvenes puedan seguir esquiando con mayor protección y personas preparadas a su lado.

Mati, ante todo

Para su familia era la pequeña de la casa, la última de cuatro hermanos. Nacida el 15 de noviembre de 2004, había empezado a esquiar siguiendo a los mayores. Los primeros descensos en Pian Neiretto, las competiciones con el Sci Club Sestriere, su incorporación a la selección júnior en 2022 y, en 2023, al centro deportivo del Ejército: una pasión desarrollada a través de años de preparación.

En marzo de 2024 se proclamó campeona italiana absoluta de supergigante. Un resultado que habla de talento, pero también de lo que el público ve menos: las jornadas de entrenamiento, el gimnasio y la constancia necesaria para mejorar. Las fotografías y las palabras de quienes la quisieron, reunidas en la web de la fundación, recuerdan a la joven más allá de la deportista. Juntas componen una historia de familia, amistad y montaña.

Qué hace la fundación, en concreto

El proyecto se llama Matildina4Safety. Su padre Adolfo es el presidente de la fundación; su hermana Lucrezia participa en la gestión del proyecto. El trabajo se desarrolla en tres frentes: formación, investigación sobre protecciones y diálogo sobre la gestión de las pistas utilizadas para entrenar.

Son actividades distintas que responden a una misma necesidad: prepararse antes de que ocurra algo. Para un joven que desciende por una pista importa el equipamiento, pero también las competencias de quienes lo acompañan y la organización del lugar donde entrena. La fundación trabaja en estos aspectos con profesionales, investigadores y operadores de montaña.

Cuatrocientos profesores y una preparación que puede marcar la diferencia

Cuatrocientos profesores de esquí formados en primeros auxilios: ese es el resultado contado el 27 de octubre. Detrás hay clases teóricas y prácticas, encuentros con expertos y herramientas para reconocer los riesgos.

El objetivo se dirige a quienes trabajan cada día en la nieve: profesores, entrenadores y profesionales deportivos. Estar junto a un deportista durante un accidente requiere preparación específica. Por eso los primeros auxilios ocupan un lugar central en el proyecto, junto con la sensibilización de las familias y los esquiadores.

Ese número tiene un significado muy concreto: detrás de cada profesor hay alumnos, grupos y personas que confían en su experiencia. Invertir en formación significa llevar competencias a una relación cotidiana, precisamente donde la seguridad debe ponerse en práctica.

Un mapa para ver mejor los peligros

Otra pieza se llama SkiSlo, la iniciativa de investigación de la fundación y de la Alta Scuola Politecnica, compartida por los Politécnicos de Milán y Turín. Ocho estudiantes trabajaron con drones y sensores en las pistas de Sestriere, elaborando un primer mapa de posibles riesgos.

El proyecto busca construir un gemelo digital de la pista: un modelo que combine la forma del terreno, las condiciones de la nieve y el movimiento del esquiador. Las simulaciones sirven para identificar los tramos más críticos y ofrecer información útil a quienes gestionan las estaciones y organizan los entrenamientos.

Es una investigación que debe comprobarse y desarrollarse sobre el terreno. El primer trabajo en Sestriere es un punto de partida; el objetivo es que las herramientas puedan aplicarse a otros escenarios. La web del proyecto distingue esas fases, desde la recopilación de datos hasta la validación de las simulaciones. Detrás del lenguaje tecnológico hay una pregunta comprensible para todos: ¿qué peligros podemos reconocer con antelación?

Protecciones y pautas que se construyen juntos

La fundación también se ocupa de dispositivos individuales y colectivos: protecciones, sistemas de detección y soluciones que evaluar con empresas y centros de investigación. Cascos y airbags figuran entre las tecnologías en las que concentra su atención. Cada propuesta debe valorarse por su eficacia y por su uso real en la montaña.

También hay un diálogo entre entrenadores, gestores, deportistas e instituciones deportivas sobre las pistas destinadas al entrenamiento. Este proceso sigue siendo exploratorio: busca reunir experiencias y problemas, elaborar buenas prácticas y posibles orientaciones normativas. Aclarar cómo organizar los espacios también forma parte del cuidado de quienes los utilizan.

Un nombre que llevar con nosotros

Las donaciones y las iniciativas abiertas a la comunidad sostienen el trabajo. El 6 de septiembre se celebró la segunda caminata de siete kilómetros desde Colle Braida a favor de la fundación. En octubre, el grupo también participó en un congreso del J Medical sobre lesiones deportivas: la camiseta firmada donada por Manuel Locatelli se anunció entre los objetos destinados a una subasta.

Quienes quieran conocer las actividades o contribuir encontrarán en la web oficial los proyectos, los encuentros y las formas de ayudar. Seguirlos permite comprender adónde llega una aportación: a la formación, a la investigación y al trabajo necesario para reunir competencias distintas.

Adolfo llama a este compromiso «nuestra segunda vida». Su abrazo a Matilde sigue siendo algo íntimo y cotidiano. A su lado, sin embargo, crecen oportunidades de protección para otros jóvenes: un profesor mejor preparado, una pista mejor estudiada, una pregunta sobre seguridad tomada en serio. Así entra hoy el nombre de Mati en las historias de quienes todavía tienen muchos descensos por delante.

FUENTES Y LECTURAS

Créditos fotográficos

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