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¡PSST… HA PASADO!

León XIV se reunirá con víctimas de abusos en América Latina

Durante el viaje del 6 al 17 de noviembre a Uruguay, Argentina y Perú están previstos encuentros con personas que han sufrido abusos en la Iglesia. El anuncio pone en el centro la cercanía a quienes sufren y la construcción de caminos de cuidado.

El papa León XIV durante la audiencia con los medios del 12 de mayo de 2025, foto de archivo.

Un viaje del Papa se cuenta a través de lugares, celebraciones y multitudes. Sin embargo, en el anuncio de la Oficina de Prensa de la Santa Sede del 27 de octubre hay un espacio que pide una atención distinta: el de las personas que han sufrido abusos por parte de miembros del clero y de la Iglesia. León XIV se reunirá con ellas durante la visita a América Latina, prevista del 6 al 17 de noviembre en Uruguay, Argentina y Perú.

Para quien lee, puede parecer un punto del programa. Para quien lleva una herida semejante, la palabra encuentro puede abrir preguntas mucho más difíciles. ¿Habrá escucha? ¿Se respetarán los tiempos de cada persona? ¿Qué vendrá después? Son preguntas que merecen espacio, sin pretender responder en nombre de las personas implicadas.

Qué se ha anunciado

La comunicación de la Santa Sede confirma que están previstos algunos encuentros con personas víctimas de abusos. Indica su propósito: expresar cercanía a quienes han sufrido y siguen sufriendo, construir juntos caminos de sanación accesibles y hacer de la Iglesia un entorno seguro también en la vida espiritual.

El anuncio mantiene reservados las fechas, los lugares y las modalidades de los encuentros. Una discreción que merece respeto, dejando en el centro a las personas que participarán y sus necesidades.

La escucha ya tiene precedentes

León XIV ya se reunió en privado con víctimas de abusos en Madrid, el 8 de junio, y en Lourdes, el 27 de septiembre. Se esperan las modalidades del próximo viaje. La intimidad importa para quienes eligen hablar.

Recordar los precedentes ayuda a comprender el contexto. No autoriza a imaginar lo que las personas dirán o sentirán en los nuevos encuentros. Nadie debe sentirse obligado a ofrecer al público un testimonio, una imagen o un relato de su dolor para que ese dolor sea reconocido.

Una herida que también puede afectar a la confianza

Cuando el daño llega de alguien en quien se confiaba, también las palabras de la fe pueden resultar difíciles de escuchar. Un abuso dentro de la Iglesia puede herir la vida espiritual: esa herida también necesita escucha.

Para quienes creemos, hay aquí una responsabilidad que asumir. Una persona puede necesitar hablar o no estar preparada todavía. Puede buscar ayuda espiritual o no sentirse lista para acercarse a un entorno eclesial. No corresponde a quien está a su lado decidir con qué rapidez debe recuperar la confianza. Su libertad forma parte del respeto que se le debe.

El cuidado debe tomar formas concretas

Sobre este punto existe también una referencia precisa. El motu proprio Vos estis lux mundi, en su versión actualizada de 2023, dedica el artículo 5 al cuidado de las personas. Prevé dignidad y respeto para quienes afirman haber sido ofendidos y para sus familias, con acogida, escucha, acompañamiento, asistencia espiritual y, según el caso, médica, terapéutica y psicológica.

El mismo documento protege la esfera privada y los datos personales. El artículo 4 aclara además que no se puede imponer una obligación de silencio sobre el contenido de la denuncia a quien la presenta, a la persona que afirma haber sido ofendida ni a los testigos, sin perjuicio de las protecciones previstas. Son indicaciones que conviene conocer porque ayudan a distinguir el respeto de la confidencialidad de una exigencia de callar.

Para CHIARA!, aquí es donde el anuncio del viaje se encuentra con una pregunta concreta: ¿qué posibilidades de apoyo seguirán siendo accesibles para las personas? Un encuentro puede tener valor, pero quien sufre también necesita continuidad, competencia y condiciones en las que sentirse a salvo. Será uno de los aspectos que habrá que seguir, sin atribuir a una sola cita la tarea de resolver toda una historia.

Si estas palabras te tocan de cerca

Quizá estés leyendo pensando en ti o en alguien que te ha confiado algo. No tienes el deber de contar tu historia aquí ni de encontrar enseguida las palabras adecuadas. Puedes elegir a quién acudir y qué apoyo buscar. Si eres tú quien recibe una confidencia, puedes empezar escuchando sin pedir detalles que la otra persona no quiera compartir.

Como lectoras creyentes, podemos acompañar esta noticia también con la oración. Una oración que deje espacio a los nombres y las vidas que no conocemos y nos haga más atentas a cómo acogemos a quien nos habla. Porque la confianza, cuando ha sido herida, necesita encontrar personas capaces de respetarla cada día.

FUENTES Y LECTURAS

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