Todos los colores de la vida. Dios en el corazón.

¡QUÉ MARAVILLA DE CREACIÓN!

UN HUESO DE DINOSAURIO GUARDÓ ALGO QUE SE PARECE A LA SANGRE

Un equipo halló estructuras parecidas a glóbulos rojos y rastros químicos relacionados con el hemo en un fósil brasileño de 115 millones de años.

Olotipo di Aratasaurus museunacionali MPSC R 2089, foto e disegni scientifici (2020)

A simple vista es un trozo de pata. Salió de una cantera de yeso en Ceará, al nordeste de Brasil, y pertenecía a un dinosaurio llamado Aratasaurus museunacionali. El fósil se encontró en 2008. La sorpresa estaba en los diminutos conductos del hueso por los que corría la sangre cuando aquella pata todavía podía correr.

El equipo de Kliti Grice, de la Universidad Curtin, encontró formas ovaladas que recuerdan a los glóbulos rojos. Además, detectó moléculas derivadas del hemo, un componente de la hemoglobina que interviene en el transporte de oxígeno.

¿Qué puede durar 115 millones de años?

Piensa en la huella de una hoja en la piedra. La hoja ya no está, pero aún puedes seguir su contorno con el dedo. Las estructuras del fósil están mineralizadas. El equipo encontró rastros químicos en los mismos sitios donde estaban las formas. Es esa combinación, junto con su posición dentro de los conductos del hueso, lo que llevó a los autores a proponer que fueran glóbulos rojos.

El estudio, publicado en PNAS, deja una pregunta abierta. ¿Son esas formas lo que parecen? La paleontóloga Mary Schweitzer, ajena a la investigación, ha planteado dudas sobre su tamaño y su forma.

Que el dinosaurio descanse tranquilo

Si ya te suena en la cabeza la música de Parque Jurásico, la culpa es de Spielberg. El estudio documenta rastros moleculares y estructuras mineralizadas. Para reconstruir la información genética del animal haría falta su ADN, que la investigación no identificó.

Ya tenemos una escena bastante extraña sin efectos especiales. Una pata que se mueve en el Cretácico y oxígeno que viaja por conductos tan pequeños que hoy necesitamos un microscopio. Pasan 115 millones de años y alguien vuelve a mirar justo ahí.

FUENTES Y LECTURAS

Créditos fotográficos

¿OTRA HISTORIA?