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UN CAFÉ CON DIOS

«¿Quieres ser la madrina?» Espera, tengo que contarte una cosa.

No. Para ser madrina en un bautismo católico hace falta haber recibido la confirmación.

Pila bautismal y cirio pascual en la catedral de Detroit

El canon 874 §1, n.º 3, pide que la madrina sea católica, esté confirmada y haya recibido ya la eucaristía. Si te bautizaron e hiciste la primera comunión, la confirmación sigue siendo un requisito para asumir ese papel.

Una amiga te escribe: «¿Quieres ser la madrina?».

Cómo decirle a tu amiga que no te has confirmado

Si vuestros audios suelen durar siete minutos, quizá esta vez te basten veinte segundos. Puedes decirle algo así:

«Me ha hecho mucha ilusión que hayas pensado en mí. No me he confirmado, así que no puedo ser la madrina. Pero me encantaría estar allí ese día».

Puedes dejarlo ahí. Si te apetece contarle el resto, ya encontraréis un rato para hablar. A lo mejor cambiaste de ciudad y perdiste el contacto con la parroquia. O a los trece años ya tenías bastantes cosas que entender. O hubo un momento en que decidiste dejarlo. Puede incluso que tu amiga conozca la historia y se le haya olvidado. A veces una pregunta hecha con cariño os pilla por sorpresa a las dos.

Decírselo pronto también le da tiempo para organizarse. Quizá te preocupe que se lleve un chasco. Puede pasar: a lo mejor ya se imaginaba esa foto contigo al lado de la pila bautismal. Dale un momento para imaginar el día de otra manera. Puedes contarle que tú también te viste allí por un instante, justo al leer su mensaje.

¿Qué pide la Iglesia a una madrina?

El canon 874 también dice que quien acepta ese papel debe ser elegido, normalmente por la persona que se bautiza o sus padres, y tener la capacidad y la intención de ejercerlo, llevar una vida acorde con la fe y la tarea que asume, no estar afectada por una pena canónica legítimamente impuesta o declarada y no ser la madre ni el padre de quien se bautiza. La edad mínima habitual es de dieciséis años. La excepción que aparece en el n.º 2 del canon se refiere a la edad.

El canon 872 ayuda a entender qué te está pidiendo tu amiga. La madrina presenta al niño al bautismo junto con sus padres y, después, ayuda a la persona bautizada a vivir la fe cristiana. Ese «después» dura bastante más que una mañana en la iglesia. Puede ser un domingo en que lo acompañes a misa, una señal de la cruz que le enseñes a hacer o una pregunta sobre Dios que escuches hasta el final, aunque necesites tiempo para responder.

¿Y si vas como testigo? El canon 874 §2 contempla que una persona bautizada que pertenece a una comunidad eclesial no católica participe como testigo junto a un padrino católico o una madrina católica. Ese apartado habla de una situación distinta de la de una católica que aún no ha recibido la confirmación.

¿Y si quieres confirmarte de adulta?

Puedes empezar por tu parroquia. Basta una pregunta sencilla: «Estoy bautizada, pero nunca me he confirmado. ¿Cómo funciona la preparación para adultos?». Pregunta cuándo empieza, en qué consiste y si tienes que llevar algún documento. Si el bautizo ya tiene fecha, coméntalo con tu amiga y con la parroquia donde se celebrará. Hasta que sepas cuáles son los plazos, deja que ella pueda organizarse sin contar con una fecha que todavía no tienes.

Si lo que te preguntas es «¿Y si me confirmé y no me acuerdo?», merece la pena comprobarlo antes de decir que no. Pregunta en la parroquia donde crees que te confirmaste si pueden consultar el registro. Es una llamada distinta de la que harías si sabes que nunca recibiste la confirmación.

Puede que la pregunta de tu amiga te haya devuelto a algo que llevabas años sin plantearte. Date tiempo para ver si te apetece retomarlo incluso cuando ya haya pasado el bautizo. Una conversación es un buen comienzo, también si por ahora tienes más preguntas que respuestas.

Y ese día puedes ir, alegrarte con tu amiga y sentarte en el sitio que te ha guardado. Y un martes cualquiera, tres meses después, cuando el trajecito blanco ya lleve semanas en una caja, todavía puedes escribirle: «¿Me paso por casa? Llevo café». El mensaje de hoy, mientras tanto, puede empezar por lo que ya sabes: «Me ha hecho mucha ilusión que hayas pensado en mí».

FUENTES Y LECTURAS

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