¡FRENTES ALTÍSIMAS Y CEJAS DESAPARECIDAS: LA BELLEZA DEL RENACIMIENTO!
Antes del contouring, los rellenos y los tutoriales, las damas del siglo XV ya tenían una obsesión: una frente amplia, lisa y luminosa. Y hacían grandes esfuerzos para conseguirla.

Mira un retrato femenino del siglo XV y fíjate en un detalle: la frente. A menudo es enorme, abombada y perfectamente lisa, y las cejas casi no se ven. No es una casualidad ni un capricho del pintor. Era el canon de belleza de la época.
Una frente que habla de nobleza
En los retratos femeninos del siglo XV, una frente alta y una tez clara suelen formar parte del ideal de belleza. Los peinados y las joyas también dicen mucho sobre el rango y las convenciones sociales de la época.
¿El problema? La naturaleza no siempre colaboraba. Así que se intervenía.
Pinzas, remedios y mucha paciencia
Para subir la línea del cabello se eliminaba el vello de la frente; también se podían afinar las cejas. Son prácticas descritas en los estudios del Metropolitan Museum y de la National Gallery of Victoria: entonces, como ahora, la belleza seguía modas concretas.
Completan el look el cabello recogido hacia atrás, los velos transparentes y las redecillas de perlas, que dejan la frente bien a la vista.
¡Busca frentes en los museos!
La próxima vez que entres en un museo, juega a fijarte en las frentes. Los perfiles femeninos de artistas como Piero della Francesca o Piero del Pollaiolo son perfectos para entrenar la mirada: observa dónde empieza el cabello, lo finas que son las cejas y cómo se desliza la luz sobre la piel.
¿Y hoy? El contouring
Varios siglos después, las herramientas han cambiado, pero la idea no es tan distinta. Con el contouring jugamos con luces y sombras para modelar el rostro: iluminamos unas zonas y oscurecemos otras para cambiar cómo nos ven los demás. Solo que hoy basta un pincel y, por la noche, todo se desmaquilla.
Eso es lo bonito de mirar atrás: comprender que los cánones de belleza cambian continuamente. Aquella frente altísima que antes era el colmo de la elegancia hoy nos parece extraña. Quizá, dentro de unos siglos, alguien sonría también ante nuestras modas. Así que, con maquillaje o sin él, lo importante es sentirnos bien con el rostro que tenemos.
Fuente: Gallerie degli Uffizi – Uffizi TV ↗


