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¡MADRE MÍA, MARÍA!

LA ANUNCIACIÓN: ANTES DEL «SÍ», MARÍA PREGUNTA

El 25 de marzo es una fiesta del Señor. En Lucas, un anuncio extraordinario entra en una conversación concreta.

Fra Angelico, Anunciación, Museo del Prado.

Nueve meses antes de Navidad, el calendario romano celebra la Anunciación del Señor. El nombre oficial importa: no recuerda solo un episodio de la vida de María, sino la encarnación de Jesús. Los cuadros muestran a menudo un ángel, un atril y un lirio. Lucas 1,26–38 ofrece un diálogo cuyas palabras y reacciones merecen leerse antes de los símbolos añadidos por el arte.

El relato no empieza en Jerusalén

El ángel Gabriel es enviado a Nazaret, en Galilea, a María, desposada con José. El texto nombra personas y un lugar, pero no describe los muebles de la habitación ni la edad exacta de la joven. Un artista puede imaginar esos elementos; un artículo debe presentarlos como interpretaciones, no como datos del Evangelio.

María se inquieta ante el saludo y busca su sentido. Después del anuncio del nacimiento pregunta cómo sucederá. La respuesta del ángel relaciona la concepción con la acción del Espíritu Santo y menciona el embarazo de Isabel. El consentimiento final llega tras ese intercambio. Leer solo la última respuesta borra la pregunta anterior.

Encarnación no significa disfraz

El Compendio del Catecismo explica la fe cristiana en Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. La encarnación no es una divinidad que viste un cuerpo como un disfraz ni una persona solo aparentemente humana. La fiesta contempla la entrada del Hijo en la condición humana. Es doctrina católica: el Evangelio la expresa narrativamente y la teología aclara su lenguaje.

La concepción virginal de Jesús no es la Inmaculada Concepción de María. La primera se refiere a Jesús concebido por obra del Espíritu Santo; la segunda, a María preservada del pecado original desde su propia concepción. Confundirlas vuelve incomprensibles dos fiestas distintas.

Una celebración que puede cambiar de fecha

La fiesta está documentada en Oriente desde mediados del siglo VI y en Roma desde el VII. Suele celebrarse el 25 de marzo; si coincide con los días de Semana Santa, el calendario litúrgico la traslada. Consulta la fecha en tu diócesis.

FUENTES Y LECTURAS

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