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¡HABLEMOS DE BELLEZA!

ADRIA ARJONA: ¡LA BELLEZA TAMBIÉN TIENE NUESTRAS RAÍCES!

Nueva embajadora global de L'Oréal Paris, la actriz lleva a las mujeres de su familia al relato de la campaña. Nos ofrece una ocasión para recordar los gestos de belleza que aprendimos al crecer.

Foto de archivo: Adria Arjona en Cannes, 19 de mayo de 2025. No corresponde a la campaña L’Oréal Paris.

Quizá para ti sea un perfume que reconocerías con los ojos cerrados. O el sonido de un bolso al abrirse antes de salir, un espejo pequeño pasando de mano en mano, una crema colocada con cuidado en la mesilla. Hay gestos de belleza que conocemos mucho antes de escoger una máscara de pestañas. Pertenecen a quienes nos criaron, a las mujeres que mirábamos mientras se arreglaban, a las tardes en las que pedíamos probar solo un poquito. Después crecemos y decidimos qué conservar, cambiar o dejar atrás.

La noticia: un nuevo rostro para L'Oréal Paris

El 27 de octubre de 2026 L’Oréal Paris anunció a Adria Arjona como nueva embajadora global. La actriz vincula su idea de belleza con sus raíces latinas y las mujeres de su familia. Y pensamos en esos gestos aprendidos mirando a una madre, una abuela o una tía ante el espejo.

Es una noticia comercial y conviene leerla en ese contexto. El relato de las raíces forma parte del mensaje elegido por la marca y su embajadora. Nos interesa utilizarlo como comienzo de una conversación cotidiana: ¿qué aprendimos sobre la belleza de las mujeres cercanas? ¿Hay enseñanzas que siguen haciéndonos bien y otras que hemos necesitado reescribir con el tiempo? Ambas respuestas pueden convivir sin quitar cariño a los recuerdos ni convertir una relación entera en un juicio sobre lo que estuvo bien o mal.

Tu primera maestra quizá no tenía neceser

Tal vez te enseñó a reservar unos minutos para ti antes de un día complicado. O a mantener limpio un cepillo, leer una etiqueta o no comprar algo solo porque lo utilizan todas tus amigas. Quizá el recuerdo más vivo sea una carcajada después de un delineado torcido. El cuidado personal también contiene estas cosas: pequeñas formas de organizarse, experimentar y estar juntas sin convertir cada intento en una valoración de nuestro aspecto o en una prueba que haya que superar para sentirse suficiente.

Puedes hacer un ejercicio sencillo: escribe tres gestos que asocies a una mujer importante para ti. Al lado de cada uno, apunta qué te gusta de verdad. ¿El color? ¿El tiempo que se dedicaba? ¿La sensación de prepararse para algo bonito? A veces descubres que merece conservarse el ritual, mientras el producto puede ser completamente distinto. Es una forma amable de reconocer lo que has recibido y elegir cómo incorporarlo a tu vida actual, sin intentar reproducir un momento que pertenece a otra etapa.

Los consejos también pueden actualizarse

Un consejo puede haberse dado con cariño y no ser adecuado para tus hábitos o tu piel. Antes de repetir un remedio casero o un uso poco habitual de un cosmético, revisa sus instrucciones y consulta a un profesional si tienes dudas específicas. Los recuerdos familiares merecen respeto; las preguntas prácticas merecen respuestas informadas. Mantener un vínculo no exige repetir cada gesto exactamente como lo vimos hacer, sobre todo cuando nuestras circunstancias o necesidades son diferentes de las de aquella persona que recordamos.

Lo mismo ocurre con las frases sobre el aspecto. Si escuchaste a menudo que había que salir siempre impecable, puedes construir una rutina más flexible. Si el maquillaje se consideraba innecesario pero a ti te divierte, puedes darte permiso para explorarlo. Un día con máscara y otro sin ella pueden pertenecer a la misma persona. Elegir incluye cambiar de preferencia sin tener que justificarlo cada vez ni convertir una decisión de una mañana en una declaración permanente sobre quién quieres ser para siempre.

La mirada, sin esperar un lanzamiento

La futura campaña de máscara ofrece una razón para mirar lo que ya tienes en el cajón. Comprueba las indicaciones de conservación y el periodo después de la apertura que aparece en el envase. Utiliza el producto como indica el fabricante y no añadas agua ni otros líquidos para recuperar una fórmula seca. Para necesidades particulares, especialmente si tienes ojos sensibles o una reacción, pide consejo profesional en vez de insistir con una prueba que te causa molestias. Un producto conocido también merece atención y cuidado al utilizarlo.

Prueba con tu máscara habitual: una pasada ligera y una mirada al rostro entero antes de añadir otra. ¿Te gustan las pestañas separadas o un efecto más intenso? El espejo ayuda a reconocer tu gusto, aunque la idea venga de una campaña.

Las raíces pueden abrir una conversación

Si te apetece, pregunta a tu madre, una tía o una amiga mayor qué llevaba en el bolso a tu edad. Puede aparecer una anécdota divertida, un recuerdo de trabajo o la historia de una fotografía guardada en un cajón. También puedes pensar en alguien que ya no está y escribir uno de sus gestos, sin obligarte a convertir el recuerdo en algo alegre. Cada historia tiene su tono y no todas las familias comparten las mismas experiencias, relaciones o formas de hablar de ellas.

Lo bonito de esta conversación es que no te pide parecerte a una actriz ni comprar el producto correcto para sentirte a la altura. Te invita a reconocer lo que te pertenece y decidir cómo contarlo. Quizá mañana utilices el mismo pequeño espejo de siempre, con una idea algo distinta de lo que buscas en él. Un detalle, un recuerdo, un gesto tuyo. Y suficiente espacio para seguir cambiando a medida que cambia tu vida, sin perder por el camino aquello que todavía te acompaña con cariño.

FUENTES Y LECTURAS

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