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LA FE TIENE VOZ

TONINO ZUGARELLI TAMBIÉN HABLA CON DIOS EN EL COCHE.

Hay trayectos que conoces casi de memoria. La curva, el semáforo, el punto donde empieza el atasco. Para Tonino Zugarelli, el camino al trabajo también es espacio de oración. Contó a Vatican News que en el coche reza, o mejor, habla con el Señor. Una frase que lleva la fe a una mañana normal.

Líneas de una pista de tenis fotografiadas por Erwan Hesry. Imagen de contexto: no es Zugarelli ni su pista.

Zugarelli pertenece al equipo italiano que ganó la Copa Davis de 1976 con Adriano Panatta, Corrado Barazzutti y Paolo Bertolucci, capitaneados por Nicola Pietrangeli. Pero aquí empezamos en otro lugar: ¿qué queda de un campeón cuando pasamos de los resultados a su manera de vivir los días? Su voz ofrece una respuesta concreta, hecha de trabajo y gratitud.

La oración durante el viaje

Son cincuenta kilómetros de Trevignano al Foro Italico. Zugarelli cuenta que durante el trayecto habla con Dios, con confianza y también con la rabia que a veces siente. Una carretera habitual se convierte en tiempo de diálogo.

Podemos detenernos en ese detalle sin convertirlo en método universal. Unas personas rezan en el silencio de casa, otras caminando o antes del trabajo. Un recorrido habitual puede ser un momento para volver a lo importante. No hace falta buscar enseguida una frase solemne. A veces las primeras palabras cuentan sencillamente cómo nos hemos despertado.

Antes de los trofeos, una familia que ayudar

En sus recuerdos aparecen la infancia en Roma, los primeros trabajos en clubes y el deseo de ser futbolista. Después el tenis se convirtió en una oportunidad de salir adelante. Ganar dinero y ayudar a su familia importaban antes de los trofeos.

Zugarelli habla también de la gratitud de las personas como una riqueza. Su pasado deportivo importa, pero la mirada se abre a los vínculos. ¿Qué nombres recordamos al pensar en lo que hemos construido?

¿Quién eres cuando nadie te aplaude?

La pregunta no afecta solo a campeones. Hay épocas de reconocimiento y otras en que el trabajo parece invisible. Un logro alegra mientras un error ocupa más espacio del deseado. La fe puede acompañar esa oscilación sin convertirse en otra clasificación donde medir nuestra capacidad de parecer fuertes o siempre agradecidas.

¿Tenemos un espacio para hablar con Dios sin presentar un balance perfecto? Puede entrar el trabajo que pesa, la alegría por algo logrado, una pregunta pendiente. Todo eso forma parte de nuestros días.

El valor de las personas encontradas

Un recorrido profesional incluye a quien enseña, comparte un día difícil o confía antes de que lleguen los resultados. Pensar en esas personas cambia cómo contamos una conquista. Puede haber orgullo por el esfuerzo y gratitud por lo recibido. Ninguna cosa debe borrar la otra para ser sincera.

Quizá te venga un nombre: alguien que te enseñó, te dio una oportunidad o vio una capacidad antes que tú. Si puedes, envíale un mensaje concreto: «Aquel día me ayudaste así». Si no, guarda su nombre también en la oración.

Rezar mientras sigue la vida

El diálogo con Dios puede encontrar sitio en los momentos corrientes, junto a la oración compartida y la Misa. Para Zugarelli también está ese tramo de carretera: un tiempo de su día que ha aprendido a vivir así.

Y si conduces, atender a la carretera es lo primero. No hace falta leer el móvil ni buscar contenidos mientras te mueves para dar valor a ese tiempo. Puedes esperar a estar detenida y segura o dejar que una breve invocación acompañe el viaje. El Señor no necesita que te distraigas para escucharte. También un pensamiento sencillo encuentra sitio en el día.

Una voz que escuchar, una pregunta que guardar

El vídeo de archivo vuelve también a la Copa Davis de 1976. Puedes escuchar al campeón y regresar a la pregunta inicial: ¿dónde encuentra sitio Dios en un día normal?

Podemos llevarnos una pregunta cotidiana: ¿cuándo consigo contarle a Dios cómo estoy? No para añadir una obligación a la agenda, sino para reconocer un tiempo ya presente, quizá pequeño, donde el diálogo podría recomenzar. El viaje de Tonino sigue siendo suyo. El nuestro puede empezar la próxima mañana con lo que tenemos de verdad en el corazón.

RaiNews — La Copa Davis de 1976, Tonino Zugarelli (archivo, 2022)
Fuente: RaiNews ↗

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