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LA FE TIENE VOZ

SOR TOSCA FUE POLICÍA. UN ABRAZO QUE NEGÓ LE DEJÓ UNA PREGUNTA.

A veces una pregunta comienza mucho después de un encuentro. La escena vuelve mientras haces otra cosa; una palabra sigue trabajando dentro de ti. Descubres que tu respuesta dice algo de ti. Y no quieres mirar hacia otro lado.

Un coche de la Policía del Estado italiana cerca de la plaza de San Pedro, fotografiado por Wilfredor en 2024. No muestra a sor Tosca ni el episodio narrado.

Antes de la vida religiosa, Tosca trabajó en la Policía del Estado italiana. En su testimonio vuelve a una escena: un muchacho asustado y una respuesta que seguiría interrogándola después del turno.

La petición que se le quedó dentro

Tosca recuerda que vigilaba en la comisaría de Torpignattara, en Roma, a un menor que había cometido un hurto. Estaba asustado, lloraba y le pidió un abrazo.

Ella cuenta que se lo negó pensando en que llevaba uniforme. Al volver a casa se preguntó en qué se estaba convirtiendo. Tosca habla de su propia reacción y de lo que aquel encuentro removió en ella. Es un recuerdo personal, no la descripción de una norma profesional de la policía.

El relato relaciona aquel camino de preguntas con un discernimiento y, después, con su ingreso entre las Apostolinas, en el Instituto Reina de los Apóstoles. Tosca reconoce un hilo común entre las etapas de su vida: el deseo de cuidar a los demás.

Una vocación no se reduce a una escena

El relato puede conmovernos precisamente por ser concreto. Pero sería injusto convertirlo en una fábula con una única división: antes la dureza, después la bondad. El propio testimonio reconoce continuidad en su deseo de servir.

Para comprender una vocación hay que dejar espacio al tiempo, las relaciones y la libertad personal. Un encuentro puede abrir una pregunta sin entregar de inmediato todas las respuestas. Para quienes escuchamos su historia puede ser una ocasión de mirarnos por dentro, sin pretender haber vivido lo mismo.

También nosotros podemos reconocernos poco en una respuesta dada. Una compañera buscaba escucha y teníamos prisa. Un familiar pedía cercanía y respondimos solo en el plano práctico. Advertirlo no tiene que convertirse en una condena permanente de nuestro carácter.

Podemos volver sobre una respuesta

Quizá podemos buscar a esa persona, reconocer la prisa y preguntarle cómo está. Si no es posible, podemos mirar con sinceridad lo que el encuentro nos mostró. ¿Qué miedo nos guio? ¿Qué no comprendimos? ¿Qué límite real debíamos respetar?

Cuidar no significa satisfacer cada petición. Existen responsabilidades, contextos profesionales y límites necesarios. También un gesto cariñoso debe respetar la libertad y la seguridad de quien lo recibe. La pregunta abarca lo que hacemos y la atención con la que reconocemos a la persona.

En la fe católica, discernir el propio camino incluye oración, diálogo y comprobación. No toda emoción intensa es una llamada a cambiar de vida. A veces el siguiente paso tiene que ver con cómo volvemos mañana a los compromisos que ya tenemos.

Escuchar su voz sin sustituirla

En el vídeo de Siamo Noi del 8 de junio de 2017 puedes escuchar a Tosca. Vale la pena detenerse en su voz y en cómo recuerda aquel momento de su vida.

Su voz nos devuelve al principio: esa pequeña distancia entre la respuesta que dimos y la cercanía que queríamos ofrecer. No todos los caminos se parecerán al suyo. Su historia puede acompañarnos mientras buscamos el nuestro.

Cuando recuerdas una respuesta que querrías haber dado de otra manera, ¿qué intentabas proteger? ¿Qué pequeño gesto podría acercarte a la persona que deseas ser? No hace falta construir enseguida una historia extraordinaria. Puede bastar con mirar con más atención a quien tienes delante hoy.

Siamo Noi — La historia de sor Tosca Ferrante. TV2000, 8 de junio de 2017. Vídeo original en italiano.
Fuente: TV2000 ↗

FUENTES Y LECTURAS

Créditos fotográficos

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