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¡¡SANTOS CIELOS!

Un pastorcito, una mujer llamada Luminosa y otros cuatro corazones grandes: conoce a los nuevos venerables

Fray Daniele era hijo espiritual del Padre Pío. Margarita llevaba la alegría hasta en su apodo. Seis vidas distintas nos descubren hasta qué punto el Evangelio puede hacerse concreto.

Fray Daniele Natale, fotografiado por Domenico Borrelli en 1994

Hay un muchacho que lleva las ovejas a pastar y que un día recibe la bendición del Padre Pío. Hay una joven argentina que pierde a su madre de niña y crece hasta convertirse, para todos, en Luminosa. Hay hombres que cruzan océanos y un sacerdote que abre las puertas a quienes necesitan cuidados.

Sus caminos son muy distintos, pero hoy podemos encontrarlos en una misma noticia: el 24 de octubre de 2026, el papa León XIV autorizó el reconocimiento de las virtudes heroicas de seis siervos de Dios. La Iglesia los llama ahora venerables. Detrás de esa palabra hay nombres, decisiones y personas que merece la pena conocer.

Fray Daniele, la sonrisa que llegó hasta los heridos de Foggia

Michele Natale nació en San Giovanni Rotondo en 1919 y trabajó como pastorcito. A los catorce años comenzó a madurar su vocación religiosa. El 4 de junio de 1933 conoció al Padre Pío: una bendición acompañó el comienzo de su camino entre los capuchinos.

Tomó el nombre de fray Daniele y eligió permanecer como hermano laico. Su vida incluía las tareas cotidianas del convento. Durante los bombardeos de Foggia de 1943 ayudó a los heridos y se ocupó de enterrar a las víctimas. Allí la fe tomó una forma que se entiende enseguida: estar cuando los demás te necesitan.

Con los años llegaron enfermedades e ingresos hospitalarios. Su vínculo espiritual con el Padre Pío siguió siendo central y, tras la muerte del santo, fray Daniele se dedicó a los Grupos de Oración. Murió el 6 de julio de 1994. Su historia deja una pregunta cercana: ¿cuánto bien puede pasar por una disponibilidad renovada día tras día?

Se llamaba Margarita. Para todos era Luminosa

Margarita Bavosi nació en Buenos Aires en 1941. Perdió a su madre a los diez años; más adelante se licenció en Historia y encontró en el Movimiento de los Focolares su camino de consagración a Dios. Su apodo, Luminosa, reflejaba su carácter espontáneo y optimista.

Con el carisma de la unidad de Chiara Lubich en el corazón, asumió responsabilidades en el movimiento en Argentina, España y Uruguay. Su espiritualidad pasaba por las relaciones: vivir el amor evangélico en el encuentro presente, con las personas que tenía delante.

En 1981 aparecieron los síntomas de una grave enfermedad pulmonar. Margarita murió en 1985, a los 43 años. Nos conmueve que su nombre siga evocando luz: conocer el dolor y llevar alegría pueden formar parte de una misma vida.

Del barrio a los Andes: otros cuatro nombres para recordar

También están Oreste Marengo, obispo salesiano y misionero en la India, y Friedrich Kaiser Depel, que trabajó en Perú y fundó las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima. Dos caminos en los que la vocación se convirtió en partida, encuentro y servicio a comunidades lejanas de su lugar de nacimiento.

Domenico Pogliani, sacerdote milanés y fundador del Instituto Sacra Famiglia, vinculó su ministerio a la acogida de personas necesitadas de asistencia. Alessandro Vitetti, sacerdote de Calabria, dedicó su vida al ministerio y al acompañamiento espiritual; la enfermedad marcó duramente sus últimos años.

Venerable: ¿qué significa de verdad?

El reconocimiento se refiere al modo en que vivieron las virtudes cristianas. El título de venerable es una etapa del proceso: no equivale a la beatificación ni a la canonización. En estas causas basadas en las virtudes, la beatificación requiere ordinariamente también el reconocimiento de un milagro atribuido a la intercesión del candidato.

Para quienes leemos queda algo sencillo y exigente. La próxima persona a la que hacer espacio quizá ya esté en nuestro día: un vecino al que escuchar, alguien a quien acompañar, un servicio al que dedicar tiempo. Estas seis historias nos invitan a tomarnos en serio ese pequeño bien posible.

FUENTES Y LECTURAS

Créditos fotográficos

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