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ADIÓS, JUAN ATKINS: EL FUTURO EMPEZÓ CON UN SINTETIZADOR

Antes de convertirse en uno de los nombres fundamentales del techno, fue un chico curioso por la música. Su historia pasa por una abuela, una tienda de instrumentos y amigos del colegio. Y llega muy lejos.

Juan Atkins en 2010, retrato de archivo.

Hay artistas cuyos rostros conocemos y otros de los que nos llega sobre todo el eco. Quizá hemos bailado músicas que llevan su huella sin encontrarnos con su nombre. Juan Atkins pertenece a esa segunda historia: la de quien ayuda a construir un lenguaje y después lo ve viajar en manos de otros.

Su muerte se anunció el 1 de noviembre de 2026. La agencia Greensmith Artists confirmó la noticia: el productor y DJ estaba en Ciudad de México para una actuación prevista en YuYu Cine Club. Junto al dolor de quienes lo conocían queda una pregunta, también para quienes no frecuentan la electrónica: ¿qué había escuchado antes que tantos otros?

Una abuela y la curiosidad de probar

Para acercarnos a él conviene volver a un recuerdo contado en primera persona. En una entrevista realizada en 2010 y conservada en los archivos de Red Bull Music Academy, Atkins hablaba de los sintetizadores que probaba en una tienda. Sus visitas estaban relacionadas con el órgano de su abuela; acabó convenciéndola para que le comprara un sintetizador.

Con ese instrumento empezó a construir sonidos y maquetas musicales, experimentando también con las partes rítmicas. Ya había tocado el bajo y la guitarra en grupos de funk de adolescente. La máquina ofrecía otra posibilidad: trabajar solo sin reunir a otros músicos cada vez.

Ese detalle acerca su historia. Antes de los reconocimientos hay alguien que prueba, escucha y vuelve a empezar. Y un adulto hace posible una compra. No sabemos qué imaginaba su abuela para él; sabemos lo lejos que llegó aquel primer espacio concedido a la curiosidad.

Tres amigos, muchas escuchas, ninguna fórmula preparada

Atkins creció en Detroit y se trasladó a Belleville durante la adolescencia. En el colegio conoció a Derrick May y Kevin Saunderson. Serían los Belleville Three, nombres vinculados al nacimiento del techno de Detroit. Su cercanía no borró las diferencias artísticas, pero ayudó a crear un entorno donde compartir música y posibilidades.

Las influencias atravesaban distintos géneros. En su recorrido se encuentran el funk de George Clinton y la electrónica de Kraftwerk. Los programas del DJ radiofónico Electrifying Mojo ayudaron a difundir escuchas poco habituales. La Detroit Historical Society conserva esta historia como parte de la identidad cultural de la ciudad.

Es bonito recordar que una novedad musical también puede nacer de escuchar a otros. Para reconocer una voz original no hace falta imaginarla aislada de todo: muchas veces el encuentro entre curiosidades diferentes le permite encontrar su forma.

De Cybotron a Model 500

Con Richard Davis, también conocido como Rik, Atkins creó Cybotron. «Alleys of Your Mind», publicado en 1981, y «Clear», de 1983, son dos puertas de entrada esenciales: sintetizadores, ritmo electrónico y una imaginación dirigida al futuro.

En 1985 llegó el proyecto Model 500 con «No UFO’s», mientras Metroplex se convertía en la discográfica a través de la que publicaba su música. Cambiaban los nombres y continuaba la búsqueda. Su influencia cruzaría el Atlántico y encontraría un público importante en Europa, ayudando a difundir aquel sonido nacido en el área de Detroit.

Llamarlo pionero tiene sentido si damos contenido a esa palabra. Significa trabajar cuando el camino todavía estaba poco definido, buscar público para una música nueva y dejar herramientas y ejemplos a los artistas posteriores. No significa atribuirlo todo a una sola persona: también es una historia colectiva.

¿Por qué canción empezar?

Si su nombre es nuevo para ti, no necesitas preparar un examen. Puedes empezar por «Clear», pasar a «No UFO’s» y después a «Techno Music», incluida en la recopilación británica de 1988 Techno! The New Dance Sound of Detroit. Tres títulos para orientarse entre Cybotron, Model 500 y la circulación internacional de ese lenguaje.

Escúchalos buscando un detalle cada vez: la línea de bajo, el sonido que se repite, los elementos que entran y desaparecen. Es una invitación, no una regla. Puede gustarte mucho, poco o despertarte suficiente curiosidad para abrir otra canción. También así se conoce a un artista.

El gesto de quien deja una posibilidad

Al recordarlo podemos detenernos en sus obras. Volver a escuchar un disco, leer una entrevista, reconocer a quienes crearon una música que quizá encontramos distraídamente. Son maneras sencillas de dar contenido al agradecimiento sin convertir a una persona en una leyenda sin detalles.

Entre esos detalles sigue destacando el sintetizador comprado por su abuela. Hace pensar en los talentos que crecen cuando alguien les ofrece una oportunidad: un instrumento, una habitación, una escucha paciente. Juan Atkins lo convirtió en música. Después esa música se convirtió, para muchísimos otros, en un punto de partida.

FUENTES Y LECTURAS

Créditos fotográficos

¿OTRA HISTORIA?