EN SUDADERA, ¡PERO CON LAS IDEAS CLARAS! LAS CHICAS DEL COMO DAN LA CARA
Las futbolistas del Como en el nuevo reportaje Nike Studio Fleece: historias, estilo y tres combinaciones con la sudadera que ya tienes.

La sudadera en la silla, cinco minutos antes de salir y la pregunta de siempre: «¿También puedo ponérmela esta noche?». Nosotras empezaríamos por otra: ¿te gusta cómo te sientes cuando la llevas? Una prenda cómoda puede tener carácter, acompañar días distintos y dejarte pensar en otras cosas. Una cita, un proyecto, un partido. O simplemente en la persona con la que te apetece tomar un café.
Martina Viesti, Nadine Nischler, Veronica Bernardi y Flaminia Simonetti, del F.C. Como Women, protagonizan las fotografías de Nike Studio Fleece firmadas por Carmine Romano. Nike presentó la línea en julio de 2026, uniendo prendas deportivas y vestuario cotidiano. Nos llevamos la idea para darle otra salida a nuestra sudadera.
Antes del look, están ellas
Queremos empezar por sus nombres, porque dentro de una sudadera hay una persona. El deporte no pierde seriedad cuando se encuentra con la moda, y una mujer no tiene que elegir una única imagen para mostrarse a los demás. Podemos estar concentradas en el trabajo y querer jugar con una combinación. Competir, estudiar, entrenar y divertirnos con una fotografía. Son partes de un mismo día, no papeles incompatibles.
Ante las imágenes podemos probar un pequeño ejercicio: mirar primero el gesto, la postura y la manera de estar juntas, y después la ropa. Es distinto de buscar enseguida el nombre del producto. Un reportaje de moda puede acercarnos a personas e historias; para tomar una idea no necesitamos comprar la prenda que aparece. Nuestra sudadera, esa que ya conocemos, es un magnífico punto de partida.
Primera combinación: un día lleno
Prueba una sudadera de cuello redondo con pantalones rectos y zapatos con los que puedas caminar de verdad. Si te gusta, deja asomar el borde de una camiseta o el cuello de una camisa. No tienes que superponer capas por obligación: elige lo que te resulte cómodo, pensando en el trayecto, los espacios por los que pasarás y lo que harás. El look debe acompañar tu día real, no el de una fotografía.
Antes de salir, siéntate y mueve los brazos. ¿Tira la camisa por debajo? ¿Molesta el cuello? ¿Se desliza el bolso del hombro? Son observaciones prácticas que no siempre devuelve el espejo cuando estamos quietas. Si algo te incomoda, cámbialo. Una combinación acertada también se reconoce porque no exige estar arreglándola continuamente. Y tus zapatos favoritos no deberían convertirse en una prueba de resistencia.
Segunda combinación: nos vemos para un café
Si te apetece mezclar formas, combina una sudadera suave con una falda que ya tengas. Puede ser recta, amplia, corta o larga: observa el conjunto y elige la proporción que te guste. Prueba a dejar el borde suelto y después ligeramente doblado, sin convertir ninguna opción en una regla. Un bolso pequeño o unos pendientes también pueden cambiar el ritmo del look.
Ningún cuerpo necesita pedir permiso para una combinación determinada. Si una proporción no te convence, puedes modificar un elemento sin juzgarte. Un tejido más fluido, otro zapato, una chaqueta abierta: son posibilidades, no correcciones de un defecto. El objetivo es reconocerte, no parecer otra persona ni demostrar que una falda y una sudadera tienen que funcionar siempre juntas.
Tercera combinación: una invitación informal
Para una cena sin un código de vestimenta particular, prueba la sudadera debajo de una chaqueta con un pantalón que te guste. Comprueba que las mangas no se amontonen y que el volumen de la capucha, si la tiene, te deje cómoda. Una sudadera fina puede ser más fácil de superponer; una muy amplia puede convertirse en protagonista. Es una propuesta para experimentar con tu armario.
Si la invitación exige una ropa concreta, infórmate antes: ningún consejo general sustituye al contexto. Y no necesitas volver “elegante” cada sudadera para darle valor. Puede seguir siendo la prenda del paseo, del viaje o de la tarde en el sofá. Decidir no transformarla también es una elección de estilo. La versatilidad sirve cuando nos ayuda, no cuando se convierte en otra tarea pendiente.
El detalle que importa al probártela
En el probador observa cómo cae en los hombros, dónde termina el borde y cuánto espacio te deja. “Oversize” y “ajustada” describen una intención de corte, pero el resultado se mira en cada prenda. Lee la composición y las instrucciones de lavado; pregúntate si encajan con tus costumbres. ¿Prefieres algo para usar a menudo o para ocasiones concretas? Ninguna respuesta tiene que ser la correcta para todas.
Las futbolistas del Como nos dan la idea inicial; el resto lo decidimos ante nuestro armario. Podemos tomar una propuesta, descartarla y volver a probar con otro color. Después salir, pensar en nuestros planes y encontrarnos con alguien. La ropa acompaña a la persona: no tiene por qué convertirse en un examen permanente. En sudadera, con las ideas claras o todavía por ordenar. Hay espacio para los dos tipos de día.


