TIENES ALGO QUE DECIR. ¡NOSOTROS TENEMOS TIEMPO!
Una palabra se detiene, una sílaba vuelve. Y al otro lado, alguien ya está mirando el reloj. Para el Día Internacional de la Conciencia sobre la Tartamudez, comenzamos con un gesto que podemos aprender todas: dejar espacio a la voz de quien tenemos ante nosotros.

«Venga, respira». «Habla despacio». «Ya sé, quieres decir que…». A veces lo decimos con la mejor intención. Pero imagina que tienes algo importante que contar y te corrigen justo cuando intentas decirlo. Quizá lo que más necesitas sea alguien que se quede, interesado en tu historia.
22 de octubre: un día para escuchar de otra manera
El 22 de octubre es el Día Internacional de la Concienciación sobre la Tartamudez. Una oportunidad para hablar de ella en clase, en casa, entre amigas y en el trabajo. Nuestra manera de responder a una voz puede hacer que conversar resulte más acogedor o más agotador.
Cuando una palabra se atasca, podemos dejar espacio: esperar, mantener un contacto visual natural y seguir el relato. Son los gestos que recomienda la Stuttering Foundation para las conversaciones de cada día.
La frase pertenece a quien la está diciendo
La Stuttering Foundation recomienda mantener un contacto visual natural y esperar hasta el final. Aunque creamos haber adivinado la siguiente palabra, podemos dejar que la otra persona la elija. Su frase le pertenece.
Evitemos instrucciones como «habla despacio», «respira» o «relájate»: pueden resultar desalentadoras. Quien escucha puede hablar con un ritmo tranquilo y natural, sin exagerarlo. Lo que cuenta es la historia que la otra persona quiere compartir.
También al teléfono hace falta paciencia
La fundación recuerda algo muy cotidiano: las llamadas. Si después de nuestro «¿diga?» no llega una respuesta inmediata, esperemos un momento antes de colgar. Puede haber alguien intentando empezar a hablar. Piensa en cuántas cosas pasan por una llamada: una cita, una petición, una entrevista.
Pedir apoyo, a tu ritmo
Si tienes dudas sobre ti o sobre un niño, habla con el médico o el pediatra sobre una valoración logopédica. Pedir apoyo también empieza con una conversación en la que te sientas escuchada.
En casa, en clase y en el trabajo podemos dar tiempo para responder, hacer una pregunta o terminar una broma. Una conversación es más bonita cuando cada persona tiene espacio para su propia voz.
En Milán, una iniciativa para las familias
El 22 de octubre de 2026, el Hospital Infantil Vittore Buzzi de Milán ofreció primeras consultas de foniatría y orientación logopédica para menores de 0 a 18 años y sus familias. La cita de via Castelvetro 22 ya ha pasado. Consulta la web de ASST Fatebenefratelli Sacco para futuras iniciativas.
Dios escucha cuando las palabras cuestan
En Éxodo 4,10, Moisés le cuenta a Dios su dificultad para hablar. El pasaje no permite atribuirle un diagnóstico moderno, pero sí nos acerca a un hombre que lleva ante el Señor una fragilidad que le pesa. Podemos detenernos en ese diálogo y aprender a mirar a la persona más allá de la primera dificultad que notamos.
Si tartamudeas, tu opinión merece espacio. Una broma, una pregunta, un deseo, incluso esa historia larguísima que tenías tantas ganas de contar: todo eso cabe en la conversación. Y si te toca escuchar, puedes empezar por aquí: «Te escucho». Y quedarte de verdad.


