UNA SOPA PARA LLEVAR A CASA Y UN PLATO CALIENTE PARA QUIEN VIVE EN LA CALLE
El 7 y el 8 de noviembre, la Zuppa della Bontà de Progetto Arca vuelve a siete ciudades. Los paquetes de Libera Terra ayudan a financiar las cocinas móviles que sirven la cena en la calle.

En la mesa del puesto hay lentejas con espelta, garbanzos con cereales y espelta perlada. Eliges lo que te apetece poner en la olla, haces un donativo de al menos 5 euros y te llevas un paquete. Cuando lo abras en casa quizá ya haya anochecido. Y es a esa hora, cuando apetece cerrar la puerta y entrar en calor, cuando se entiende para qué recoge fondos Progetto Arca.
La campaña ayuda a personas que viven en la calle y permite a la fundación repartir platos calientes en invierno con sus cocinas móviles. Son furgonetas acondicionadas para que la comida siga caliente hasta el momento de servirla. La cocina se mueve para llegar a quien no tiene dónde preparar la cena.
¿De dónde salen esas legumbres?
Los paquetes de este año los produce Libera Terra. Detrás están las cooperativas que trabajan en tierras confiscadas a las mafias y otros agricultores ecológicos del sur de Italia que participan en la cadena. Las tres variedades proceden de agricultura ecológica certificada.
Normalmente miras cuánto tarda en cocerse la sopa o si alguien en casa va a protestar por los garbanzos. Aquí también merece la pena mirar de dónde viene. Una tierra recuperada de las mafias puede volver a producir comida y dar trabajo. Y esa cosecha, que llega a la plaza en un paquete que cabe en la bolsa de la compra, ayuda también a quien pasa el invierno en la calle.
Cuándo y dónde encontrar los puestos

El sábado 7 y el domingo 8 de noviembre, de 10.30 a 19, habrá voluntarios en Milán, Turín, Padua, Génova, Roma, Nápoles y Bari. El paquete es para cocinar en casa y el donativo mínimo es de 5 euros.
En su balance social de 2025, Progetto Arca cuenta nueve cocinas móviles en seis ciudades. La campaña en las plazas dura un fin de semana. Las furgonetas siguen trabajando durante el invierno, cuando hay que preparar la comida, mantenerla caliente y llevarla hasta quien la espera.
«Tuve hambre y me dieron de comer» (Mt 25,35). Aquí el Evangelio toma la forma de una cena caliente. Lo demás lo hacen quienes la preparan, quienes la llevan a la calle y quien pasa por la plaza y se para a echar una mano.


