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Veronica Peparini: «Es duro». Cuando una madre dice lo que tantas sienten

La familia, la ausencia de Andreas y una pasión por la danza que sigue viva. En Verissimo, Veronica Peparini habla del cansancio sin adornarlo. Y abre un espacio en el que muchas mujeres pueden reconocerse.

Zapatillas de ballet y pequeños calcetines: imagen simbólica de danza y maternidad, no objetos de Veronica Peparini ni de sus hijos. Ilustración original CHIARA! generada con IA.

Hay dos palabras que, dichas con sinceridad, acompañan más que un largo discurso motivador: «Es duro». Veronica Peparini las utiliza en Verissimo para explicar la vida familiar mientras Andreas Muller participa en Grande Fratello Vip. Una frase cotidiana, lejos de esas imágenes en las que todo parece encajar por sí solo. Quizá por eso llega tan directamente a quien está doblando otra colada delante de la pantalla.

En la entrevista del 25 de octubre, la coreógrafa habla de la ausencia de su marido, de las gemelas y de sus otros hijos. Es su relato, dentro de una situación concreta. Pero permite abrir una conversación más amplia: ¿cuánto espacio damos al cansancio de las mujeres antes de pedirles que vuelvan a sonreír?

Decir que es difícil no borra el amor

Veronica explica que la ausencia de Andreas se nota en casa. Las gemelas Penelope y Ginevra nacieron en 2024; ella también es madre de Daniele y Olivia, de su matrimonio anterior. En sus palabras caben tanto el esfuerzo de organizarlo todo como el deseo de que su marido pueda vivir esta experiencia. Son sentimientos que pueden coexistir sin que uno vuelva falso al otro.

Es un matiz importante. Podemos apoyar a alguien y echarlo de menos al mismo tiempo. Podemos querer a nuestros hijos y acabar el día agotadas. Podemos alegrarnos por un proyecto familiar y descubrir que, en la práctica, exige más energía de la prevista. La vida afectiva no funciona como una encuesta con una sola respuesta posible. Aceptar esa complejidad hace más sinceras las conversaciones.

Ese trabajo que solo se ve cuando falta

Más allá del caso personal de Veronica. Piensa en un día normal de familia: horarios, mensajes del colegio, ropa que preparar, citas, la nevera que llenar. Después piensa en quien recuerda que todo eso existe. No es solo hacer: es tenerlo presente. Un trabajo silencioso que desde fuera puede parecer casi nada hasta que alguien deja de realizarlo.

Por eso preguntar «dime qué tengo que hacer» no siempre resuelve el problema. A veces deja toda la coordinación en manos de la otra persona. Una propuesta más concreta puede ser asumir por completo una tarea acordada: detectar la necesidad, organizarse y terminarla sin esperar otro recordatorio. La colaboración también se reconoce por las cosas que alguien puede dejar, por fin, de tener en la cabeza.

Las mujeres no tienen que superar una prueba de resistencia

Cuando una madre admite que está cansada, enseguida aparecen las comparaciones: quien hace más, quien tiene menos ayuda, quien nunca se queja. Pero una competición de resistencia no aligera el día de nadie. Podemos escuchar un cansancio sin comprobar primero si es el mayor del mundo. Reconocerlo no resta atención a situaciones más difíciles.

Incluso un cumplido puede cambiar de forma. En lugar de decir solamente «eres muy fuerte», podemos añadir «¿cómo puedo hacerte esta semana más llevadera?». La primera frase anima; la segunda abre una posibilidad. Y si somos nosotras quienes necesitamos apoyo, podemos intentar formular una petición concreta. Pedir una hora para una misma, que alguien nos acompañe o una noche sin tareas no disminuye lo que hacemos por los demás.

También está Veronica, además de la madre

La entrevista deja espacio para la danza. Peparini lamenta la distancia que Andreas ha contado sentir respecto a ese mundo; al hablar de sí misma, confirma que su pasión sigue viva. En otro fragmento oficial de Verissimo recuerda con cariño Amici y no descarta regresar si se lo propusieran. No anuncia un nuevo puesto: expresa su disponibilidad.

Nos gusta ese detalle porque amplía el encuadre. Una mujer no se agota en los papeles que desempeña para los demás. Puede ser madre, pareja, profesional y conservar un deseo que necesita tiempo. Defender ese espacio no siempre es fácil. Quien nos quiere puede ayudarnos también así: recordando que nuestra curiosidad, nuestro trabajo y nuestras pasiones merecen un lugar en la agenda.

Una frase para llevar fuera de la televisión

Si hoy has pensado «no puedo con todo», no tienes por qué convertirlo en una confesión que esconder. Puede ser el principio de una conversación con quien vive contigo, con una persona de confianza o con alguien que pueda compartir parte de la carga. No existe una frase mágica que redistribuya los días, pero nombrar su peso permite comenzar.

Veronica ha hablado de su experiencia. De ese relato podemos recoger una libertad pequeña e importante: querer sin fingir que somos inagotables. Porque también quien sostiene tantas cosas tiene derecho, de vez en cuando, a que alguien le tome la mano.

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