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¡MUÉVETE A TU RITMO!

¿RÍGIDA TRAS HORAS ANTE EL ORDENADOR? ¡CUATRO PAUSAS SENTADA!

Una silla estable, movimientos lentos y unos minutos lejos de la pantalla: cuatro ideas para cambiar de postura sin forzar ni buscar el dolor.

Una pausa de movimiento en el escritorio. Foto de archivo: la postura no es una secuencia de los ejercicios descritos.

Las horas ante el ordenador, los libros o el móvil pueden dejarte rígida. Una pausa breve sentada permite moverte y cambiar de postura. No es un tratamiento para el dolor de cuello o espalda.

Usa una silla estable, sin ruedas, con los pies apoyados y respiración tranquila. Muévete despacio dentro de un recorrido cómodo. Un estiramiento nunca debe doler. Si tienes una lesión, una condición que limite el movimiento o dolor persistente, consulta qué ejercicios son adecuados para ti.

1. Un pequeño sí y un giro suave

Siéntate erguida y relaja los hombros. Acerca suavemente el mentón al pecho y vuelve al inicio, sin llevar la cabeza hacia atrás. Gira despacio la cabeza hacia un hombro, vuelve al centro y prueba hacia el otro. Haz unas pocas repeticiones cómodas; no tires con las manos ni hagas círculos completos con el cuello.

2. Relaja los hombros

Eleva un poco los hombros y bájalos lentamente. Repite algunas veces. Evita movimientos bruscos o dejarlos caer de golpe: es una pausa tranquila, no una competición.

3. Un pequeño giro sentada

Mantén los pies en el suelo y gira un poco el tronco hacia un lado, usando las manos solo como apoyo cómodo. Respira sin sobrepasar tu recorrido natural. Vuelve al centro y cambia de lado. No uses el respaldo para forzar una torsión mayor.

4. El gato sentado

Apoya las manos cómodamente sobre los muslos. Abre suavemente el pecho al inspirar y redondea un poco la parte alta de la espalda al espirar. Haz un movimiento pequeño, sin arquear exageradamente la zona lumbar. Repite a tu ritmo.

Una forma de acordarte

Asocia la pausa a terminar un capítulo, enviar un correo o llenar la botella de agua. Levántate y cambia de postura cuando puedas: los movimientos sentada no compensan un día entero en la silla.

Un momento para parar

La tradición benedictina vincula la oración y el trabajo con la expresión ora et labora. Incluso en un día ocupado, una pausa puede dar espacio para escuchar al cuerpo y expresar gratitud.

Detente si notas dolor, mareo u otros síntomas. El dolor intenso o persistente necesita valoración profesional.

FUENTES Y LECTURAS

Créditos fotográficos

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