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¡Miau! Un gato salvaje que el mundo aún no había reconocido

Se llama Leopardus tilcayo, vive en los bosques de Bolivia y ha sido descrito como una nueva especie gracias al estudio de su ADN.

Leopardus tilcayo, fotografiado por la investigadora Paola Nogales Ascarrunz.

Pensábamos que conocíamos a todos los gatos del mundo. Pues no. El 17 de septiembre de 2026, la revista científica Current Biology publicó la descripción de una especie que aún no se había clasificado: Leopardus tilcayo, un pequeño felino salvaje de las Yungas, los bosques nubosos de las laderas de los Andes bolivianos. Tiene aproximadamente el tamaño del gato que duerme en tu sofá.

Una historia que empezó con un gato «extraño»

Lo más bonito es cómo se descubrió. Hace más de diez años, un vecino encontró cerca del bosque un gato que no se parecía del todo a los demás. Lo cuidó durante un año y después lo llevó al refugio natural Senda Verde. Allí lo vio la bióloga Paola Nogales-Ascarrunz. Al principio pensó que pertenecía a una especie conocida, Leopardus tigrinus. Pero algo no encajaba: tras tres años de observación, se convenció de que no correspondía a ninguna especie reconocida.

Tenía razón. Junto con Eduardo Eizirik, de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul, y Jonas Lescroart, de la Universidad de Amberes, analizó el ADN de 38 ejemplares del género Leopardus procedentes de varios países sudamericanos y colecciones de museos. Dos animales de los bosques bolivianos eran genéticamente distintos a los demás. Según los investigadores, su linaje se habría separado hace unos 1,4 millones de años y habría permanecido aislado el tiempo suficiente para convertirse en una especie propia.

Un nombre que ya existía

«Tilcayo» no es una invención de los científicos: es el nombre que las comunidades locales daban desde hacía tiempo a este animal. La gente de allí lo conocía; el resto del mundo, no. De su comportamiento aún se sabe muy poco: es esquivo, probablemente se mueve sobre todo de noche y se alimenta de pequeños roedores.

Por qué es una buena noticia

Los investigadores esperan que el descubrimiento atraiga la atención hacia unos bosques amenazados por la deforestación y los incendios. También creen que las nuevas herramientas genéticas podrían revelar otras especies de pequeños felinos. Hay una lección más sencilla: la capacidad de maravillarnos no se ha agotado. La creación todavía guarda sorpresas, y a veces basta una persona atenta y un poco de paciencia para descubrirlas.

FUENTES Y LECTURAS

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